Guitarra construida por Antonio de Torres en 1884, perteneciente a la conocida como “Segunda Época (1870-1892)” del constructor almeriense. Esta guitarra perteneció al médico y guitarrista valenciano Severino García Fortea (1854-1931), amigo, vecino y alumno de Francisco Tárrega. Fueron vecinos en el mismo edificio de Barcelona situado en la calle Valencia 234 (Tárrega vivía en el primer piso y García Fortea en el segundo).
Antonio de Torres Jurado (Almería, 13 de junio de 1817 – Almería, 19 de noviembre de 1892) es sobradamente conocido en nuestros y su fama no para de aumentar, con el, la guitarra alcanza su pico de calidad así como en el violín se alcanzó con los violines Stradivarius.
La calidad y características que ofrecieron sus guitarras supusieron un antes y un después en la historia del instrumento, tanto en la construcción del instrumento como para la interpretación y composición para el instrumento. Los más grandes guitarristas de su época como Julián Arcas, Francisco Tárrega, Antonio y Federico Cano, Miguel Llobet o Emilio Pujol entre otros, utilizaban guitarras de Antonio de Torres y su influencia en los intérpretes y constructores contemporáneos sigue con plena vigencia.
Esta guitarra de Antonio de Torres de 1884 es la número 61, y está construida el año que Antonio de Torres viaja a Barcelona.
Esta guitarra Antonio de Torres de 1884 podríamos decir que forma parte de un modelo de guitarra en la que Antonio de Torres exploraba elementos de modernidad en el instrumento, aumentando el volumen de la guitarra, a este modelo de guitarra pertenece la guitarra Antonio de Torres 1884 número 70 conocida como la Invencible así como esta del mismo año, 1884 número 61 que perteneció a Severino García Fortea. Así pues, destaca el sonido poderoso característico de las guitarras Torres, más acentuado en este modelo de guitarra.
Una de las características más destacadas de sus guitarras es la calidad tímbrica de todos sus instrumentos, es por eso que incluso en los modelos en los que parece que torres experimenta con una mayor volumen del instrumento, la calidad de las voces jamás se ve afectada.
Los aros y fondo de esta guitarra son de palosanto, el clavijero mecánico. La guitarra fue restaurada en el año 2000 y el estado del instrumento es excelente.
Domingo Prat nos explica en su diccionario de guitarristas acerca de Severino García Fortea, antiguo propietario de esta magnífica Antonio de Torres de 1884 lo siguiente:
“Guitarrista español, nacido en Siete Aguas, provincia de Valencia. Desde muy joven fue amigo y admirador de Tárrega; más tarde, cuando sus estudios universitarios se lo permitieron, decidió dedicarse a la guitarra, siendo discípulo de su gran amigo. Por el año 1880 se radicó en Barcelona, cultivando con entusiasmo el instrumento, lo que le atrajo la amistad del profesor Magín Alegre, quien a su vez presentó al joven médico toda la pléyade de guitarristas con quienes se relacionaba, siendo desde entonces el doctor García Fortea el más asiduo concurrente a la trastienda del farmacéutico Canuto Estarriol o en casa de José Tey, donde se improvisaban animadas reuniones guitarrísticas a las que, entre otros, a más de los nombrados, concurrían Julián y Manuel Arcas, éste residente en la ciudad y el gran guitarrista Federico Cano, que oficiaba en Barcelona de vista de Aduana.
Su condición de médico del ejército español hizo que periódicamente se ausentara de la ciudad condal y hasta de España, con destino a Cuba, lo que no fue impedimento para que su gran amistad con Tárrega prosiguiera cada vez más intensa, por lo que resolvieron vivir juntos en Barcelona. Desde entonces la casa en que vivía Tárrega fué el punto de reunión de todos sus admiradores que acudían a las primeras horas de la tarde hasta las 19 horas, en que García Fortea de su piso descendía al de su maestro, para interpretar las obras a dos guitarras que tenían en estudio. Invariablemente esto se repetía todos los días, mas en los últimos años del maestro, cuando por su enfermedad tuvo que cortarse las uñas, si alguna armonía existía en la interpretación conjunta de ambos amigos, fué quebrada por la evidente disparidad de sonido que el hecho del distinto pulsar provocaba. El repertorio que ambos tocaban a dúo, y que recuerdo de tanto habérselos escuchado, era este: Obertura, Pastoral, Sueño del inocente y Carillón, del Arlesienne, de Bicet; Adagio del Septimino, de Beethoven; Minueto de la 2ª Sinfonía, de Mozart; Andante, de Haydn; La Colombe, de Gounod; Poeta y aldeano (Sinfonía), de Soupe; Oriental (Cantos de España), de Albéniz; Alborada Gallega, de Veiga; Serenata Morisca, de Chapí; La Hilandería, de Mendelssohn, etc. Como puede verse, este repertorio no era nada original; la mayoría son motivos operísticos que no favorecen en absoluto a la guitarra: he aquí el error de Tárrega y en el que por mucho tiempo persistieron sus discípulos y persisten algunos otros, convencidos de la bondad guitarrística de estas obras, que el mismo García Fortea me elogió en una carta fechada en 1928, llena de recuerdos del tiempo viejo. Yo no admito bajo ningún concepto la transcripción de temas de óperas o de trozos sinfónicos a la guitarra; ni esta música ni el instrumento se benefician con ello; ahora obras de piano a la guitarra, estimo que es cosa más aceptable, dentro de una medida correcta. García Fortea ha dedicado su vida guitarrística por entero a la transcripción, sin producir nada original. Tiene cincuenta y tantas transcripciones de obras de Albéniz, de quien pretendía trasladar toda su producción: de éstas algunas están publicadas.
En su larga vida y por sus muchas bondades, obtuvo el doctor Severino García Fortea los siguientes títulos y honores: Licenciado de Medicina y Cirugía. Capitán de Infantería del Ejército Español. Médico provisional del Cuerpo de Sanidad Militar, y las condecoraciones de la Cruz Roja del Mérito Militar. Cruz Blanca del mérito Militar. Cruz de San Hermenegildo y Medalla de la Campaña de Cuba. El entusiasta amigo de la guitarra falleció en Barcelona el 4 de Enero de 1931.”
En relación a la relación entre Severino García Fortea y Francisco Tárrega, se puede apreciar en la portada de la colección de 6 estudios de Heller, op. 47, arreglados por el Doctor Severino García Fortea dedicados a Tárrega en 1900, se puede leer a pie de página una nota del propio Tárrega en la que dice:
Sr. D. Severino García
Mi estimado amigo: acepto con gran placer la dedicatoria que te dignas hacerme del arreglo de los estudios de Heller op. 47. Examinados estos detenidamente tengo el gusto de consignar para tu satisfacción que son una labor perfecta en la que se revela el gusto a la vez que tus grandes conocimientos en nuestro bellísimo instrumento nacional.
Recibe la felicitación más cumplida de tu siempre admirador
Francisco Tárrega
Barcelona 18 Octubre 1900

