Fue Giuliani quien lo convenció para que construyese guitarras
Desde muy niño se dedicó a la ebanisterÃa y a pesar de no pertenecer a la Corporación, que exigÃa seis años de aprendizaje en un taller de ellos, el magistrado le concede en 1800 el tÃtulo de “Geigermacher”. HabÃa sido discÃpulo del constructor Geissenhof, a quien relevarÃa en su taller de Viena.
Fue Giuliani quien lo convenció para que construyese guitarras, y si bien las primeras que hizo fueron de escaso volumen de sonido, pronto mejora en su oficio hasta convertirse en el constructor guitarrero más reputado del siglo XIX. Entre otros ejecutantes, Regondi y Legnani usan sus guitarras, proporcionándole el segundo las ideas para elaborar un “Modelo Luigi Legnani” del que hace un buen número de ejemplares.
No cesó en hacer innovaciones: construye un modelo con el mástil desmontable; ya en 1807 construye su primera guitarra con doble mástil; y en 1821 idea el “arpeggione”, especie de guitarra de arco para la que Schubert compone una sonata. Hace guitarras de tres cuerdas, y en 1840 de ocho cuerdas, una de ellas por consejo y encargo de Makaroff (el cual más tarde lo calificarÃa en sus “Memorias” de estafador por haberle vendido como propia y a un precio fabuloso la guitarra hecha por otro “luthier”, al que se la habÃa comprado por muy poco dinero), etc. También compuso algunas obritas para guitarra y tentó suerte como editor.
Sin embargo, pasó la mayor parte de su vida entre agobios económicos; en 1833 quiebra, quedando su hijo al frente del taller; finalizados sus problemas con la justicia retorna a su actividad, pero en 1848 abandona definitivamente el taller y la capital de Viena, para instalarse en Praga. DiscÃpulos suyos fueron Scherzer y Ch.F. Martin, entre otros. Murió a consecuencia de una pulmonÃa, pobre, en el asilo de ancianos de Graz.